El aire dentro de la tumba era fresco y olía a viejo. Era muy diferente del caluroso desierto afuera. Polly estaba sentada en el hombro de Amir. Se movían con cuidado por el estrecho pasillo. Una linterna iluminaba su camino con su luz parpadeante. Las paredes tenían dibujos y símbolos. Contaban historias de antiguos reyes y dioses. Polly estaba maravillada por el hermoso arte. Sentía que caminaba a través de la historia. "Mira, Polly," susurró Amir. Señaló una sala adelante. Brillaba con una luz extraña. "Debe ser donde está el tesoro." Entraron en la sala y quedaron asombrados. Estaba llena de oro, estatuas y joyas. Todo brillaba bajo la luz de la linterna. Pero entonces escucharon un ruido sordo. Las piedras se movían de forma aterradora. El corazón de Polly latía rápido. "¡La tumba no es segura!" gritó Amir. Agarró un bastón dorado como recuerdo. "¡Debemos irnos ahora!" Corrieron de vuelta por el pasillo rápidamente. Los tesoros se quedaron en la tumba. Mostraban una gran civilización de hace mucho tiempo. Cuando llegaron al desierto, Polly comprendió algo. El verdadero tesoro fue la aventura y lo que aprendieron.