En un tranquilo patio antiguo, Polly y Fatima encontraron una inscripción. Habían trabajado mucho para leerla. Las palabras eran muy antiguas y difíciles de ver. Hablaban de un lugar especial para que los viajeros cansados descansaran y aprendieran. Polly, que amaba las aventuras, dijo: "¿Qué secretos tenía este lugar? Tal vez las paredes podrían contarnos si supiéramos cómo escuchar."
El viento se movía suavemente entre las enredaderas, despertando su curiosidad. Polly y Fatima empezaron a mirar el patio con más atención. Vieron muchas pequeñas baldosas en el suelo. Estas baldosas formaban un camino hacia la fuente. Cada baldosa tenía un patrón diferente. Los patrones parecían contar historias antiguas.
Mientras observaba las baldosas, Polly vio un símbolo que conocía. Era una luna creciente con una rama de olivo. Era el mismo que aparecía en su mapa. "Esto debe ayudarnos a encontrar los secretos de este lugar," dijo Polly emocionada.
Fatima se sintió inspirada por la energía de Polly. Tocó las baldosas, sintiendo su superficie fría y lisa. "Estos patrones podrían no ser solo decorativos," pensó. "Quizás son un lenguaje o código antiguo."
Juntas, trabajaron para entender las pistas. Se sintieron conectadas con el espíritu del patio. Con cada nuevo descubrimiento, aprendieron sobre el oasis y sobre ellas mismas. Descubrieron su propia valentía, curiosidad y asombro. El patio, antes olvidado, ahora mostraba el poder del descubrimiento.
Al ponerse el sol y escucharse la llamada a la oración, Polly y Fatima dejaron el patio. Sus corazones estaban llenos y sus mentes ricas en nuevas ideas. Las calles de Marrakech parecían más mágicas, como si la ciudad les hubiera compartido sus secretos.