Cuando el sol comenzaba a salir, Polly, la cotorra, voló hacia París. La ciudad es famosa como la Ciudad de la Luz. Polly vio la Torre Eiffel a lo lejos. Era alta y hecha de hierro. Su sombra se extendía sobre la ciudad. Desde arriba, Polly observaba las calles llenas de gente. Las personas comenzaban su día, y el aroma de pan fresco llenaba el aire. París es una ciudad llena de historia y cultura. Tiene una mezcla de lo antiguo y lo moderno. El río Sena atraviesa la ciudad. El sol de la mañana brillaba sobre el agua, haciéndola relucir. Polly se sentía emocionada. Sabía que París era más que solo un lugar. Era una aventura esperando a suceder. Polly quería sentir la vida local. Decidió visitar un pequeño café en Le Marais. El café tenía una fachada hermosa y olía a café. La gente se sentaba en pequeñas mesas, conversando y comiendo croissants. Polly notó a una joven sentada sola. Parecía pensativa y un poco triste. Polly se posó en una silla cercana. Quería saludar y ayudar. La joven vio a Polly y sonrió. Polly sintió que este encuentro podría llevar a algo especial. El nombre de la joven era Isabelle. Era una escritora buscando ideas en París. Tenía el cabello rojo y vestía un vestido sencillo. Polly quería hacer feliz a Isabelle. Decidió ayudarla a encontrar las historias ocultas de París.