Las piezas de latón zumbaban cada vez más fuerte en la cámara polvorienta. Václav levantó un disco con patrones de estrellas que parecían moverse bajo sus dedos.
"Mira esto", susurró. "Las estrellas se están moviendo."
Polly voló más cerca con sus ojos agudos. "Hay escritura alrededor del borde. Parece latín."
"'Quando stellae conveniunt, veritas revelatur'", leyó Václav lentamente. "Cuando las estrellas se alinean, la verdad se revela." Su voz tembló. "Mi abuelo estaba obsesionado con un evento astronómico especial. Solo ocurre una vez cada setenta y ocho años."
"¿Y la última vez fue cuándo?"
"1945. El año que selló esta cámara."
Un estruendo fuerte vino de la plaza abajo, y ambos se quedaron inmóviles. Los trabajadores estaban trayendo equipo moderno para la renovación de mañana. Pero Polly notó a una mujer con abrigo negro observando la torre con extraña intensidad.
"Necesitamos estudiar estos mapas estelares", dijo Václav urgentemente. Extendió los papeles viejos sobre la mesa de trabajo. "Si los cálculos del abuelo son correctos, la alineación de esta noche no volverá a ocurrir hasta 2101."
Los símbolos astronómicos en las piezas de latón comenzaron a brillar con luz dorada. La cámara oculta estaba despertando después de décadas de sueño.
Polly vio que algunos mapas no eran solo cálculos estelares - eran mapas de Praga. El Antiguo Cementerio Judío, jardines y la catedral estaban marcados y conectados por líneas rojas que llevaban al reloj.
"Tu abuelo no solo estaba rastreando estrellas", dijo. "Estaba rastreando algo en la Tierra. Algo que responde a esta alineación celestial."
Las manos de Václav temblaron mientras trazaba las líneas. "Las historias antiguas hablan de sitios alquímicos por toda Praga, pero seguramente eso es solo..."
"¿Solo qué?" interrumpió Polly. "Estamos en una cámara oculta con instrumentos brillantes que esperaron setenta y ocho años por esta noche."
Afuera, las sombras se alargaron y oscurecieron. El tiempo se estaba agotando.