Callie aprende por qué el fuego debe ser fuerte o suave. Escucha con mucha atención mientras mira las llamas bajo la paellera brillante.
Primero, el fuego es fuerte, muy fuerte. Hace “fuuu, fuuu” y calienta rápido el aceite y las verduras. Asà se doran y sueltan su sabor. Más tarde, cuando entra el arroz y el caldo, el fuego debe ser más suave. Si el fuego es demasiado fuerte, el caldo se gasta muy rápido y el arroz queda duro. Si es demasiado suave, el arroz se vuelve muy blando.
El fuego es como una voz, piensa Callie. A veces grita, a veces susurra. En Valencia, saber usar el fuego es un secreto importante para una buena paella.
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