Cuando el sol se puso detrás de las montañas del Atlas, una luz cálida cubrió Marrakech. Polly, el loro, estaba sentada en la terraza de un café concurrido. Abajo, la medina estaba llena de vida. La gente hablaba en voz alta, los caballos tiraban de carruajes y el llamado a la oración resonaba. La medina era un laberinto de calles estrechas, llena de vistas y olores emocionantes. El aire olía a especias como comino, azafrán y canela. También había un dulce aroma a té de menta. Las plumas brillantes de Polly combinaban con las alfombras y linternas coloridas a su alrededor. La ciudad era antigua y llena de historias. Mezclaba el pasado y el presente. Polly vio a una joven llamada Fatima. Ella tenía problemas con un mapa. Fatima tenía el cabello rizado atado con un pañuelo colorido. Llevaba un vestido suelto. Parecía una viajera, igual que Polly. Fatima parecía un poco perdida en el laberinto. Polly quería ayudarla y tal vez hacer una nueva amiga. Polly voló hacia Fatima. Fatima se sorprendió al ver un loro que hablaba. "¡Hola! ¿Necesitas ayuda para encontrar tu camino?" preguntó Polly. Fatima se rió y dijo, "¡Sí, por favor! Quiero encontrar el Jardin Majorelle, pero este mapa es difícil de leer." Polly decidió ayudar a Fatima a encontrar su camino. Era una buena oportunidad para aprender más sobre Marrakech. Juntas, caminaron por las calles mágicas de la ciudad. Polly ayudó a Fatima a orientarse y le enseñó algunas palabras en árabe.