Las grietas en el tiempo se hacían más grandes cada segundo. La cámara del reloj se llenó de escenas del pasado de Praga. Comerciantes medievales hablaban con eruditos del Renacimiento mientras músicos barrocos tocaban para audiencias del futuro. El ruido de diferentes épocas amenazaba con destruir todo.
"¡Tenemos que detenerlo!" gritó Václav. Observaba su querida ciudad desmoronarse a través del tiempo. "Las piezas de latón — si las quitamos—"
"¡No!" chilló Polly, esquivando un carruaje fantasma que apareció atravesando la pared. "¡Mira los mapas otra vez. Tu abuelo no solo registró la alineación — encontró la solución!"
Voló hacia los mapas astronómicos brillantes. Sus ojos agudos leyeron el texto oculto bajo los cálculos originales. El secreto no era impedir que se abriera el portal. Era controlarlo. El Orloj fue diseñado como un ancla temporal para proteger la historia mágica de Praga. Pero sin la calibración adecuada, colapsaría todas las épocas en un momento catastrófico.
"Los componentes necesitan coincidir con las posiciones estelares de hoy, no con las antiguas", se dio cuenta Polly. "Tu abuelo las quitó porque sabía que alguien intentaría usar el patrón original".
Václav lo entendió ahora. A pesar del caos a su alrededor, sus manos se volvieron firmes. Años de experiencia con mecanismos de relojería tomaron control. Comenzó a mover las piezas de latón, rotando cada una para que coincidiera con las posiciones estelares visibles a través de las grietas en la realidad.
"¡Eso es!" lo animó Polly. Cada ajuste hacía que la filtración temporal se ralentizara. "El reloj no abre puertas al pasado — preserva el pasado dentro del presente".
La mujer de negro apareció en la entrada. Su rostro calmado había desaparecido. "¡No entienden! ¡Mis empleadores esperaron décadas por este momento!"
"Tal vez lo hicieron", respondió Václav con firmeza, haciendo el ajuste final. "Pero mi abuelo entendió algo que ellos no — algunos conocimientos están ocultos porque son peligrosos, no valiosos".
El último componente encajó en su lugar. El caos se detuvo. Las fisuras temporales comenzaron a cerrarse, dejando atrás un suave resplandor dorado. El Orloj reanudó su tic-tac constante, pero ahora cada movimiento llevaba ecos de toda la historia que protegía.
"Es hermoso", susurró Polly.
Václav sonrió. "El Orloj no da poder sobre el tiempo. Nos recuerda que todos somos parte de la gran historia del tiempo".