Polly e Isabelle caminaban por las calles empedradas de Le Marais. París era hermosa, como un cuento. Isabelle quería nuevas ideas, así que Polly tuvo una idea. Dijo que debían caminar junto al río Sena. Allí había muchas historias interesantes. A Isabelle le gustó la idea. Caminaron junto al río, donde el sol brillaba sobre los puentes antiguos. Polly habló sobre artistas y escritores famosos que amaban París. Isabelle escuchaba atentamente y estaba muy interesada.
De repente, vieron algo que pasaba junto al río. Había un pequeño grupo de personas allí. Parecían curiosas y preocupadas. Polly quería ver qué estaba sucediendo. Se acercó más, e Isabelle la siguió. Vieron a un anciano de cabello plateado. Estaba pintando en un lienzo. Su nombre era Monsieur Dupont. Había pintado allí durante muchos años. Su pincel se movía suavemente, mostrando París en su arte.
Monsieur Dupont les contó historias sobre el pasado de la ciudad. Cada historia era más interesante que la anterior. Isabelle tomaba notas rápidamente, emocionada por sus relatos. Al ponerse el sol, el río se tornó de un color dorado. Isabelle se sintió feliz. Encontró nuevas ideas de una manera sorprendente. Polly estaba orgullosa. Ayudó a Isabelle a encontrar inspiración. Este día mejoró la historia de Isabelle y mostró a Polly la magia de París.