El desconocido se presentó como Omar, un historiador local con un interés particular en el tesoro. Afirmaba haber estado investigándolo durante años, y su presencia arrojó una nueva luz sobre la búsqueda.
"Debes entender", dijo Omar, con una voz firme pero sincera, "encontrar el tesoro no se trata solo de riquezas. Se trata de preservar un fragmento de nuestra historia. El mapa es solo una parte del viaje".
Aunque inicialmente desconfiadas, Polly y Leila pronto se dieron cuenta de que la experiencia de Omar podría ser realmente invaluable. Sin embargo, el camino hacia el tesoro sería peligroso, serpenteando por los sinuosos callejones de la Medina y adentrándose en las sombras menos transitadas de la ciudad.
Con el tiempo en su contra, el trío se puso en marcha, navegando por mercados bulliciosos y antiguos senderos. Cada giro era una prueba de su recién formada alianza, y cada momento los acercaba más al corazón del misterio.
Pero al caer el crepúsculo, surgió una complicación inesperada. El mapa los condujo a una puerta que no se movía, como si la propia ciudad estuviera guardando sus secretos.