Polly y Fatima caminaban por las concurridas calles de Marrakech. La ciudad estaba llena de vida y color. Faroles colgaban sobre ellas, moviéndose suavemente con el viento. Sombras danzaban sobre las piedras abajo. Polly, un loro amigable, volaba junto a Fatima. Dijo: 'Para decir gracias en árabe, dices Shukran!' Fatima repitió la palabra, su voz mezclándose con los sonidos de la ciudad.
Dieron la vuelta a una esquina y escucharon música. Era un instrumento de cuerdas tocando una melodía hermosa. Curiosas, Polly y Fatima se acercaron. Un anciano estaba allí, tocando un laúd. Su rostro era viejo, pero sus ojos brillaban felices. Sus dedos se movían rápidamente sobre las cuerdas.
Fatima se detuvo a escuchar la música. Polly se posó en su hombro, también escuchando. El anciano las vio y asintió. Siguió tocando, y la música contaba historias de tiempos pasados. Polly quería saber más. Preguntó: '¿Qué es esta música?'
El hombre se detuvo y sonrió. 'Este es el sonido de Marruecos,' dijo. 'El laúd cuenta la historia de nuestro pasado.' Polly le contó a Fatima lo que él dijo. Fatima escuchó atentamente, sintiendo la historia en la música.
Su encuentro se convirtió en una lección sobre Marruecos. El anciano compartió historias de la ciudad. Era sabio y divertido. Polly ayudó a Fatima a aprender más palabras en árabe. Se sintieron más cercanas a la ciudad y su gente.
Cuando se fueron, la música permaneció en sus mentes. Les recordaba las sorpresas de Marrakech. Polly y Fatima continuaron su viaje. Se sentían más ricas por su experiencia y listas para nuevas aventuras.