Por la tarde, Isabelle y Polly paseaban junto al río Sena. Estaban emocionadas después de conocer al señor Dupont. Él las había invitado a su estudio cerca del río. Quería mostrarles su nueva pintura de París al atardecer. Se suponía que el cuadro era hermoso y mágico.
Cuando entraron al estudio, se sorprendieron. El caballete estaba vacío. La pintura había desaparecido. El señor Dupont parecía muy preocupado. Dijo: "El cuadro estaba aquí esta mañana. Salí a dar un paseo corto. Cuando regresé, ya no estaba". Polly, la curiosa cotorra, quería ayudar a resolver el misterio.
Isabelle también quería ayudar. Pensó que alguien podría haber visto algo. Miró la ventana abierta. Daba a una calle concurrida. Polly voló hacia la ventana y miró afuera. Vio a un joven observando el estudio. Parecía saber algo.
Isabelle sonrió y le preguntó al chico: "¿Viste algo extraño hoy?" El chico hizo una pausa, luego asintió. Estaba emocionado de ser parte del misterio. "Sí, señora", dijo. "Vi a un hombre con ropa negra. Llevaba un lienzo. Se dirigió hacia el Pont des Arts".
Isabelle y Polly agradecieron al chico. Se sentían decididas a encontrar el cuadro. Las luces de la ciudad empezaron a brillar como estrellas. Caminaron hacia el puente, con la esperanza de resolver el misterio antes de que fuera demasiado tarde.