Polly e Isabelle devolvieron la pintura al señor Dupont. El viejo artista estaba muy agradecido. Polly e Isabelle se sentÃan orgullosas. Pero pronto, algo inesperado ocurrió. Al salir del estudio, escucharon ruido afuera. Miraron y vieron las calles animadas de Montmartre. Un grupo de artistas callejeros estaba allÃ. Llevaban trajes coloridos y hacÃan trucos emocionantes. La gente se detenÃa a mirarlos. Uno de los artistas era un mimo. HacÃa caras graciosas y se movÃa en silencio. Polly e Isabelle no estaban interesadas en el espectáculo. TenÃan curiosidad por la emoción de la multitud. Polly se acercó para ver mejor. Sus plumas brillantes resplandecÃan bajo la luz. Entonces vio una cara familiar. Era el hermano menor de Isabelle, Henri. Se suponÃa que debÃa estar en casa en Lyon. Verlo en ParÃs fue una sorpresa. Isabelle lo llamó, abriéndose paso entre la gente. Henri era alto, con cabello despeinado y una sonrisa traviesa. También se sorprendió al ver a Isabelle. "¡Henri! ¿Qué haces aquÃ?" preguntó Isabelle. Henri miró hacia otro lado, sintiéndose tÃmido. "QuerÃa ver ParÃs antes de que termine el verano," dijo. "Pero me perdÃ." Polly sintió la tensión e hizo un ruido gracioso. "ParÃs está lleno de sorpresas, ¿verdad?" bromeó. Su broma hizo que todos se relajaran. Isabelle dejó de preocuparse y entendió a Henri. Vio su encuentro como una oportunidad afortunada. "Ya que estás aquÃ, únete a nuestra aventura," dijo amablemente. Henri se sintió feliz y asintió rápidamente. Polly, Isabelle y Henri caminaron juntos. Las coloridas calles de ParÃs prometÃan más sorpresas.