El sol se estaba poniendo sobre Buenos Aires. Polly, una curiosa cotorra, estaba sentada en lo alto del Palacio Barolo. La ciudad estaba llena de vida. Escuchaba los coches tocando la bocina, la gente hablando español y una guitarra sonando. Polly acababa de llegar y le encantaba el ambiente animado. Voló hacia las calles antiguas de San Telmo. Allí, olía empanadas frescas y café fuerte. Las calles estaban llenas de artistas y músicos. La música de tango sonaba por todas partes. Polly vio una multitud alrededor de un pequeño escenario. Bailarines con ropa elegante se movían con gracia. Polly voló más cerca y aterrizó junto a un hombre. Tenía el cabello gris y vestía una camisa blanca y un chaleco negro. Aplaudía al ritmo de la música y sonreía a Polly. "¡Hola, loro!", dijo. "¡Bienvenida a Buenos Aires! Soy Diego, un músico de tango." Diego estaba practicando con bailarines para un festival. El festival celebraba el tango, un estilo de danza y música. El tango venía de culturas africanas, indígenas y europeas. Pero se hizo famoso en Argentina. Polly estaba interesada en la cultura y quería aprender nuevas palabras. Decidió ayudar a Diego con su trabajo. También quería aprender el idioma y las tradiciones locales. La nueva aventura de Polly comenzaba con música y baile.