Era el primer día de Pedro en su nuevo trabajo. Llegó veinte minutos antes. La oficina estaba en el cuarto piso de un edificio cerca del río. Alguien le enseñó su mesa y le dio un portátil. Luego desapareció dentro de una reunión.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
Pedro se sentó. La mesa estaba limpia. Había una sola taza de cerámica en la esquina, vacía. Pensó que era un regalo de bienvenida, quizás. No tomaba café, pero tenía sed.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
Fue a la pequeña cocina y llenó la taza de agua. Cuando volvió a sentarse, un hombre con barba apareció en la puerta de su cubículo. El hombre miró la taza durante un segundo largo.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
—Esa era mi taza —dijo—. Yo me sentaba ahí antes. —Sonrió—. Tranquilo. Bienvenido. Soy Diego.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
Read it. Then say it.
Shadow this paragraph in the PollyStop app — record yourself, see how close your pronunciation gets to a native speaker's, sentence by sentence. Free.
Pedro se puso rojo. Pidió disculpas y le ofreció la taza. Diego se rió. —Quédatela. Considérala tu regalo de bienvenida. Pero pregunta primero por el café. La máquina es más complicada de lo que parece.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
Más tarde, Diego le enseñó cómo funcionaba la máquina de café. Tardaron diez minutos.