Polly se adentró volando bajo por el cañón del Merced, su cabeza rojo-anaranjada vuelta hacia un viento que olía a resina de pino y polvo de granito. Bajo sus alas se desplegaba el valle. Acantilados verticales a ambos lados. Un río del color del peltre. Un largo suelo verde.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
Ascendió y viró. Desde el aire, el Valle de Yosemite parecía una U tallada en piedra por un gigante meticuloso. No andaba muy desencaminada. Hace veinte mil años, una capa de hielo de mil metros de espesor se había abierto paso por aquí, arrancando bloques de granito de las paredes y puliendo el suelo hasta dejarlo liso. El valle era la forma negativa de aquel hielo.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
Se inclinó hacia El Capitán. La pared era una masa de novecientos metros de roca gris pálida, casi vertical. Dos puntitos de color se aferraban a la superficie, más o menos a media altura. Escaladores. Llevaban allí arriba dos días y les quedaban otros dos más.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
Polly se posó en un pino jeffrey torcido por el viento, en el borde del precipicio. Las agujas desprendían aroma a caramelo bajo el sol. Desde allí podía ver a los escaladores con mayor claridad. Se movían con gestos calculados, uno a la vez, anclados a pequeñas placas metálicas. Los observó durante un largo minuto. Ninguno de los dos miró hacia abajo.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
Una camioneta de guardaparques subía serpenteando por la carretera. Polly tomó nota. Un loro de su conocimiento le había dicho en una ocasión que la mejor manera de conocer un parque era desde el asiento del copiloto de un guardaparques en servicio. Se quedó reflexionando sobre aquello un rato.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
Voló por el borde sur, despacio, aprovechando las corrientes según venían. Un buitre pavo se elevó junto a ella en una térmica sin batir las alas ni una sola vez. Polly se ajustó las gafas contra el viento y observó al buitre ascender.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
En el suelo del valle, el aire era cálido y tenue bajo el dosel arbóreo. Aterrizó sobre un pino azucarero caído y dejó que sus plumas se asentaran. El pino tendría unos dos metros de diámetro en la base. Había caído hacía ya bastante tiempo. El musgo ya había empezado su labor sobre él.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
Read it. Then say it.
Shadow this paragraph in the PollyStop app — record yourself, see how close your pronunciation gets to a native speaker's, sentence by sentence. Free.
El río Merced corría cerca, parduzco por el deshielo primaveral. Polly saltó hacia abajo y metió sus patas amarillas en la arena húmeda de la orilla. El agua estaba tan fría que le dolieron los dedos.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
Un cartel del parque junto al sendero rezaba AUTOBÚS AL CENTRO DE VISITANTES. Polly lo consideró. Luego extendió sus alas azul verdosas y se dirigió hacia la parada del autobús, valle abajo.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
El autobús era largo y verde, con ventanas abiertas. Una mujer uniformada de marrón era la conductora. Miró a Polly sin sorpresa. "¿Te subes?" Polly ladeó la cabeza. La mujer abrió la puerta.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
Polly saltó hasta una barandilla dentro del autobús. El vehículo se puso en marcha. Fuera, El Capitán fue girando lentamente tras las ventanillas. Polly vio cómo los escaladores se empequeñecían otra vez. Mañana encontraría la manera de subir.
🔊 Listen to this paragraph Hide audio
El autobús llegó al centro de visitantes. Polly se quedó en la barandilla. La conductora dijo: "Última parada", y se rió. "Puedes dormir aquí si quieres." Polly se metió la cabeza bajo el ala. Y así lo hizo.